… Café con Sexo…

… Sorbo de café; suspiro grande, echo la cabeza atrás en signo de reflexión, haciendo acopio de toda la inspiración acumulada, queriendo salir a gritos y… uno, dos tres, cuatro… comienza el desfile de letras: Démosle la bienvenida con un buen sorbo de café al sexo que hoy nos acompaña… ¡Bienvenidos a todos los corazones inquietos, los invito a degustar “De Café con Sexo”!

Amor sin condiciones, sin evasiones, sin invasiones

¿Por qué  será que mientras más cosas llegan en la vida, más miedo tenemos de perderlas? Será esto un temor fundamentado, o será más bien, que nuestra sociedad occidentalizada actual está tan acostumbrada a poder maniobrar lo material, a que todo pueda ser nuestro con un simple abrir y cerrar de ojos, o mejor dicho, de billeteras, que hemos perdido la aceptación de la incertidumbre, de la confianza… Creemos, o nos hacen creer, que todo nos pertenece:  “mi amigo”, “mi novio”,  “mi mujer”, “mi casa”, “mi planta”, y una lista interminable de “mi(s)”.  Pensamos que podemos manejar todo a nuestro gusto, como mover títeres en medio de un teatro guiñol.

Nos convencemos de esto tan profundamente, que después, a la primera señal de movimientos imprevistos en el guión, llega el miedo, el enojo, la frustración. Nos da miedo soltar la batuta, que las personas/seres/situaciones/cosas  ya no estén ahí, en el lugar que nosotros habíamos planeado para ellas, que no estén a nuestra disposición, ni a costa de nuestra voluntad. Lo que no entendemos es que esa batuta nunca nos ha pertenecido, nadie nos ha designado para mover a los personajes en cada escena, y menos, a lo largo de toda esta colorida obra llamada vida. Nadie nos ha dado permiso de controlar a los demás.

Muchas personas piensan  que el amor tiene una larga lista de formularios y requisitos, y que uno de ellos es entregarle tu corazón y tu uso de razón a la persona que quieres, entregarlos en una caja, con una cerradura que sólo el destinatario tiene el poder de abrir.  (Sin olvidar depositar en la caja también el mapa de tus sueños y de tus pasos).

Pero ¿tratar de manejar al otro es sinónimo de amor? ¿O cederle a alguien tu capacidad de decidir?  Amar, ¿Será poseer acaso? No lo creo.  Alguna vez una pareja me pidió que le dijera que le pertenecía, quería saber que yo era suya.   Su proposición me tomó por sorpresa, y lo único que pude responderle fue: -yo no soy de nadie.-  En este momento, después de pensarlo más detenidamente, le diría:

Amor mío, yo no te pertenezco. Perdóname, ya sé que quieres parecer tierno, pero yo no soy tuya, antes que tuya soy mía, y me encanta que estemos juntos, y que vibremos en la misma sintonía, y que aprendamos uno de otro, y que observemos el mismo lunar brillante de la noche, y que nuestros pasos se unifiquen por  tierras no saboreadas, me fascina, te amo, por eso y más, pero yo no soy tu propiedad, ni pretendo que tú seas la mía, ni que dependas de mi respiración para existir. Vamos juntos, vamos de la mano, en esta espiral de vivencias, en este parque lleno de hojas caídas aún sin escribir, vamos a vivirnos, vamos a amarnos, amarnos  sin condiciones, sin evasiones y sin invasiones.

Cada alma tiene una voluntad y dirige la dirección de sus andares, sin importar cuánto ame a otro ser. El amor no limita, las que limitan son nuestras conductas invasivas. Invadiendo las decisiones de la pareja, cuidándole hasta la risa, transgrediendo su libre albedrío, condicionándola a ser sólo lo que nosotros queremos que sea en vez de lo que ella misma quiere (y puede) ser.  No podemos controlar lo que los demás sienten, ni lo que los demás piensan, pero sí podemos controlar nuestros sentires, nuestras acciones,  para entender que más allá de nuestras manos está la libertad de los seres amados, su poder para decidir.  Amar no es poseer, nadie tiene derecho sobre alguien más, todos somos libres y escogemos qué camino tomar, y si en ese camino, nuestras danzas por Pachamama se cruzan y decidimos  aprender y enriquecernos mutuamente, caminando juntos en la misma dirección, entonces  podemos disfrutar del amor que emana de nuestro ser, amor puro, amor sin condiciones, sin evasiones y sin invasiones… ¡Bienaventurados seamos entonces, aquellos que amamos la unión y no la posesión!

ira_1

 Melissa Zokat

 

Acerca de colibriflores

Divergente, reflexiva, introvertida, extrovertida, sensible e inusual. Nací en el Estado de México, pero el viento y el amor me han llevado a un país del viejo continente, España. Desde aquí nacen nuevas ideas, reflexiones y motivaciones inspirada por las nuevas experiencias que se tienen cuando se mantiene un flujo constante. Con el espíritu lleno de esperanza y el encuadre de la vida a través de mis ojos, voy labrando mi camino. Soy una chica sencilla, que siempre está en la búsqueda de lo intangible, de sí misma, de comprender la existencia, con ganas de conocer y descubrir más del mundo y vivir con todos los sentidos. Al comprender un poco sobre la función y forma de la existencia, me surge la necesidad de compartir, aportar al mundo y a cada persona que cruza en el camino, lo mejor de mí misma para hacer de este viaje por el mundo más placentero y enriquecedor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a 71 seguidores más

on twitter

A %d blogueros les gusta esto: