… Café con Sexo…

… Sorbo de café; suspiro grande, echo la cabeza atrás en signo de reflexión, haciendo acopio de toda la inspiración acumulada, queriendo salir a gritos y… uno, dos tres, cuatro… comienza el desfile de letras: Démosle la bienvenida con un buen sorbo de café al sexo que hoy nos acompaña… ¡Bienvenidos a todos los corazones inquietos, los invito a degustar “De Café con Sexo”!

Celópatas

Normales, inducidos, proyectados, pareciera que uno puede ir al súper y escoger el más adecuado a nuestras carencias emocionales, esclavos de nuestras elecciones, el precio que pagamos por la vida que elegimos.

Bajas estimas disfrazadas de ego, miedos profundos a quedarnos solos, codependencias con máscaras de amor, fantasmas sociales, son tan sólo algunas razones que nos llevan a permitir que un celópata se incorpore en nuestras vidas.

Los celos patológicos, conocidos también como el síndrome de Otelo, delirantes, en su mayoría tienden a la agresividad; esta categoría no tiene un detonante o prueba para existir ya que el celópata está plenamente convencido de que su pareja lo engaña.

Todo celópata tiene una presa; sus víctimas siempre serán personas afectadas en su autoestima. “Nadie que esté bien emocionalmente puede aceptar que lo vigilen las 24 horas ni tampoco ceder espacios personales”.

Cuando estamos bajo el yugo de una persona celosa, de manera gradual y muchas veces sin que nos demos cuenta, van coartando la libertad, controlando lugares, amistades y familia; suelen ser sutiles en un principio, aprovechándose del periodo inicial de la relación, en donde estamos literalmente con la venda en los ojos, propensos y vulnerables; con la ausencia de amor propio que ellos previamente estudiaron, dado que su ‘target’ indudablemente debe estar fracturado a nivel emocional.

La sexóloga Rina Riesenfeld cita: Los celópatas construyen su propia realidad. “Toman pedacitos de ella y los transforman. No tienen límites porque los celos están en su mente y la mente puede imaginarse cualquier cosa, puede crear situaciones que no existen”. “Esos amigos no me gustan, menos verlos en la casa después; no, mejor que no vengan a la casa, pues qué tal que me da sueño, me voy a dormir y tú tienes sexo en el baño con él o con ella… y así, hasta que terminan por quitarle todo espacio público a la pareja, incluyendo el trabajo”.-

La pregunta es ¿Qué necesidad hay de pasar por situaciones de este tipo; pasando por alto la dignidad, llevándonos a experimentar  momentos vergonzosos, carentes de respeto? Es por demás un precio elevado temerosos de decir o hacer cualquier cosa que inquiete a la parte celosa a cambio de no estar solos… pues finalmente eso es lo que sucederá, sentiremos la soledad aún acompañados.

Wendy Zavala

Acerca de StephyZa

Escribir me obliga a confrontarme, es en donde el campo de batalla es una hoja y por espada llevo una pluma... Leer me trasporta a mundos diversos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en diciembre 1, 2009 por en ¿Amor o falta de amor?, D' Cafe y etiquetada con , , , .
diciembre 2009
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a 71 seguidores más

on twitter

A %d blogueros les gusta esto: